El taller abre agenda en bloques: una parte del año se reserva a encargos editoriales y otra a series de linóleo y serigrafía. Eso significa que no tomo trabajos en cualquier momento ni con cualquier plazo. Si escribís con la fecha de cierre de tu publicación o de tu feria, puedo decirte con franqueza si entra en la temporada o si conviene moverlo a la siguiente. Prefiero decir que no a tiempo antes que aceptar algo que después se imprima apurado.
Una propuesta parte de una conversación sobre formato, papel, tintas y tiempos de entrega. Incluye bocetos de cuaderno, una o dos rondas de ajuste y pruebas de color antes del archivo final. No incluye impresión industrial, distribución ni gestión de derechos sobre textos de terceros. Cuando el proyecto lo pide, coordino con la imprenta o el taller de serigrafía, pero el costo de esa etapa corre por cuenta de quien encarga.
Conviene distinguir tres cosas que suelen mezclarse. Un original es la pieza única sobre papel, con sus marcas de taller. Una estampa es parte de una tirada corta, numerada, con variaciones mínimas de registro entre copia y copia. Una reproducción es una impresión digital del archivo, sin valor de edición. El catálogo de estampas disponibles se mueve según lo que se venda en ferias, así que la disponibilidad se consulta directamente y no se reserva por correo más de unos días.
Los bocetos de cuaderno son material de trabajo: se comparten para conversar la idea, no como entregable terminado. Las pruebas de color se hacen sobre el papel previsto, porque el mismo bermellón se comporta distinto en papel crema que en papel blanco. El archivo final se entrega listo para imprenta o serigrafía, con las separaciones acordadas. Los bocetos y pruebas quedan en el archivo del estudio salvo que se pida lo contrario por escrito.
El estudio trabaja entre las dos ciudades, y eso afecta los tiempos reales. Los originales y las estampas se despachan desde el punto donde estén en ese momento, con embalaje rígido y seguimiento. Los plazos de envío no dependen del taller, así que no los prometo. Si necesitás una pieza para una fecha puntual, decilo desde el principio: a veces conviene imprimir en destino y no mover papel entre países.
Si algo de esto no encaja con lo que tenés en mente, escribime igual: la mayoría de los encargos se ordenan en una primera conversación sobre formato, papel y fecha.
Cada trabajo empieza por el texto, el formato y el papel, no por una plantilla. Esa forma de arrancar cambia lo que se entrega y cómo se sostiene el resultado en imprenta o en serigrafía.
Si querés ver cómo se aplica esto en un encargo concreto, podés revisar el caso de las portadas para Cuadernos del Sur o escribir para coordinar una propuesta desde contacto.
Cada trabajo arranca con una conversación sobre formato, papel y tintas, y termina con archivos listos para imprenta o serigrafía. Estos son los frentes donde el estudio trabaja con más frecuencia para editoriales, revistas, sellos y ferias.
Leemos el texto antes de dibujar. Proponemos dos o tres bocetos de tapa, ajustamos la imagen con el editor y cerramos con pruebas de color sobre el papel elegido. Se entrega el arte final separado por tintas, listo para que la imprenta no improvise.
Trabajamos tiradas cortas en una o dos tintas, con registro manual y variaciones mínimas entre estampas. Definimos gramaje, secado y cantidad de copias según la fecha del evento, para que el afiche llegue a sala sin apurar el taller.
Grabados firmados y numerados, con planchas talladas a mano y tiradas acotadas. Cada serie se documenta con su ficha de papel, tinta y cantidad de copias, y queda disponible para catálogo o exposición según agenda.
Armamos un sistema visual que funcione en catálogo, credenciales y señalética de sala. La retícula, la tipografía serif de catálogo y los motivos grabados se repiten a distintas escalas para que cada pieza se imprima en talleres locales sin perder coherencia.
Resolvemos notas, suplementos y tapas de sección con entregas acotadas a la fecha de cierre. Recibimos el texto, devolvemos boceto y versión final en el plazo acordado, con archivos en el perfil de color que pida la redacción.
Guardamos cuaderno, pruebas de tinta y muestras de papel de cada proyecto. Ese material sirve para mostrar el proceso al cliente, ajustar una reedición o preparar una exposición con las estampas disponibles.
Si querés ver cómo se aplica esto en un encargo real, revisá el caso de las portadas para Cuadernos del Sur o escribinos desde contacto para coordinar una propuesta.
Cada trabajo del taller arranca con una conversación y termina con un archivo listo para imprenta o con una tirada secándose en el tendedero. Entre esos dos puntos hay pasos que conviene conocer antes de escribir, sobre todo si el encargo es editorial y tiene fecha de cierre.
Se define si es portada de libro, cartel serigráfico, serie de linóleo o una pieza de identidad. En ese intercambio se aclaran formato, cantidad de imágenes, si hay texto que deba convivir con la ilustración y para qué soporte se piensa: papel de libro, afiche de pared o catálogo de feria.
Antes de pasar a la plancha, se trabaja en bocetos a lápiz y tinta sobre papel crema. Se envían dos o tres caminos posibles, con anotaciones manuscritas sobre jerarquías, márgenes y peso de la mancha. No es una etapa decorativa: ahí se decide si la imagen sostiene el tono del texto o lo ilustra de más.
Según el destino de la pieza se acuerda gramaje, tipo de papel y paleta. La línea habitual del taller es tinta negra sobre papel crema con un acento bermellón, aunque en encargos editoriales puede sumarse un segundo color. Si el proyecto va a serigrafía, se revisa el comportamiento de la tinta sobre el soporte elegido.
En linóleo se talla la plancha y se hacen pruebas de estado hasta llegar al contraste buscado. En serigrafía se preparan las pantallas, se calibra el registro y se seca cada capa con el tiempo que pida la tinta. Las tiradas cortas suelen tener variaciones mínimas entre estampa y estampa, y eso forma parte del resultado.
Se entrega la pieza impresa cuando el encargo lo requiere y, en paralelo, los archivos preparados para imprenta o serigrafía: medidas, sangrados y perfiles revisados. Junto con el material va una nota de taller con indicaciones de papel, tinta y tiempos, para que el trabajo se pueda replicar sin perder criterio.
Los encargos se toman por temporada y la agenda del taller se comparte entre Asunción y Buenos Aires, así que los plazos se confirman recién después de la primera conversación. Si querés ver cómo se aplicó este recorrido en un caso concreto, podés revisar las portadas de la colección Cuadernos del Sur o escribir para coordinar una propuesta desde la página de contacto.