Cada trabajo que sale del taller pasa por las mismas manos y por los mismos controles, aunque el resultado final cambie según el soporte. Acá queda el recorrido completo: desde la primera conversación hasta el envío de originales o impresos, con las revisiones intermedias que suelen pedir editoriales y ferias.
Arrancamos con una charla sobre el proyecto: qué se publica, en qué formato, con qué plazos reales. De ahí sale una nota breve con alcance, cantidad de piezas y tipo de soporte. Si el encargo viene de una editorial o de una feria, acá se acuerdan también las revisiones intermedias antes de cerrar cualquier boceto.
Trabajo a lápiz y tinta sobre cuaderno, sin apuro, buscando el tono del texto o del cartel. Mando dos o tres caminos posibles y conversamos cuál sostiene mejor la idea. En esta etapa todavía no hay papel definitivo ni pruebas de color: es donde más se corrige y donde conviene detenerse.
Con el boceto elegido se define el soporte: papel crema de 240 gramos para carteles, papeles de mayor cuerpo para portadas, planchas de linóleo cuando la pieza va grabada. Anoto gramaje, comportamiento de la tinta y tiempos de secado, porque de eso depende que la impresión final no sorprenda.
Antes de la tirada final imprimo pruebas y ajusto la mezcla: el bermellón cambia bastante según el papel y la humedad del día. Suelo hacer dos o tres rondas hasta que el registro queda firme. Cada prueba queda archivada con su nota de taller, así el ajuste se puede repetir después.
La tirada se hace a mano, con registro manual en serigrafía o con prensa para linóleo. Reviso hoja por hoja y descarto las que salen fuera de registro. Los originales disponibles se reservan por orden de consulta, así que conviene escribir antes de que se cierre la temporada.
El envío se coordina según el tipo de pieza y el destino. Entre Asunción y Buenos Aires los tiempos cambian bastante: los impresos planos viajan protegidos entre cartones y los originales van enrollados o en carpeta rígida. Aviso cuando sale el paquete y paso el detalle del embalaje para que llegue en condiciones.