Estos son los sellos, revistas y ferias con los que compartimos encargos. No hay logotipos decorativos: cada nombre corresponde a una tirada impresa, a un ejemplar editado o a una pieza que circuló en sala.
Seis portadas para la colección de ensayos breves, impresas en tinta negra y bermellón sobre papel crema. Las pruebas de color descartadas quedaron archivadas en el taller y sirven como referencia de registro para futuras tapas de la misma serie.
Cuatro afiches serigráficos a dos tintas para el ciclo de conciertos de otoño, con tirada corta y variaciones de registro entre estampa y estampa. Cada cartel se secó en tendedero y se numeró a mano antes de entregarse al sello.
Ilustraciones interiores para dos números dedicados a oficios gráficos, con bocetos de cuaderno y notas de taller sobre gramajes y tiempos de secado. La revista conservó los trazos manuscritos como parte del material publicado.
Dirección de arte y sistema visual para catálogo, credenciales y señalética de sala, con motivos grabados en linóleo repetidos a distintas escalas. Las piezas se imprimieron en talleres locales para que cada expositor pudiera replicar el sistema sin perder coherencia.
Colaboración abierta en series de linóleo numeradas y firmadas, con matrices entintadas y ejemplares apilados que se documentan en el archivo fotográfico del estudio. De ahí salen varias de las estampas originales que se consultan por encargo.
No hay promesas de catálogo infinito ni entregas instantáneas. Lo que hay es un taller con papeles concretos, tintas mezcladas a mano y un registro de cada tirada que se puede revisar antes de encargar.
Antes de aceptar un encargo editorial, reviso gramaje, tipo de papel y número de tintas con el equipo de producción. Esa ficha queda escrita y acompaña la entrega, así el editor sabe exactamente qué se imprimió y con qué margen de variación. No hay estimaciones sueltas: si el bermellón cambia entre prueba y tirada final, queda anotado.
Guardo las pruebas de color que no llegaron a la versión final. Sirven para mostrar cómo se ajustó el registro, qué tintas se corrigieron y en qué punto se decidió frenar una tirada. Es material de taller, no una vitrina: se ve el error, el retoque y la decisión que lo cerró.
Las series de linóleo y los carteles serigráficos se imprimen en cantidades acotadas, firmadas y numeradas a mano. Eso implica mermas reales por secado, registro o manchas de tinta que no se pueden reciclar. Prefiero decir cuántas estampas salieron bien antes que prometer reposición cuando el papel ya no está en el taller.
Trabajo entre Asunción y Buenos Aires, y eso ordena los tiempos de entrega: los encargos editoriales se coordinan por temporada, no por urgencia. Cuando un sello o una feria necesita una fecha firme, la conversación empieza por el calendario de impresión y no por el boceto. Así se evitan sorpresas en la recta final.
Las estampas circularon en catálogos de editoriales independientes, revistas culturales y ferias de artes impresas. No lo digo como cifra: lo digo porque esos ejemplares existen, se pueden consultar y muestran el comportamiento real del papel con el paso del tiempo. Es la prueba más honesta que tengo del oficio.
Si querés ver cómo se aplica este criterio en encargos concretos, podés revisar los servicios del estudio o volver al índice del portafolio para ubicar cada serie por año y soporte.
Antes de que alguien pida una estampa o una cotización de encargo, conviene dejar por escrito cómo se documenta cada pieza en esta página. No es una tienda ni un catálogo con stock vivo: es un archivo de trabajo terminado.
Solo entran trabajos impresos y entregados: portadas de libro editadas por sellos independientes, carteles serigráficos que colgaron en ferias o ciclos de música, series de linóleo numeradas y firmadas, y piezas de identidad gráfica que llegaron a imprenta. Cada entrada lleva ficha técnica con papel, tipo de tinta, cantidad de tintas, medidas y año de impresión. Si una tirada se cortó a mitad de camino o quedó como prueba interna, no se publica como pieza terminada.
Las pruebas de color que no llegaron a la versión final se muestran aparte, como registro de ajuste de registro y de variación del bermellón. Ahí también aparecen las mermas reales de cada tirada: hojas con secado desparejo, corrimientos de tinta o diferencias de gramaje entre lotes de papel. No se esconden porque forman parte del oficio y explican por qué dos estampas de la misma serie nunca son idénticas.
No hay testimonios de clientes, cifras de facturación ni promesas de disponibilidad inmediata de originales. Tampoco vas a ver acá la lista de servicios o tipos de encargo: eso vive en otras páginas del sitio. Este registro responde a una sola pregunta: qué se imprimió, con qué materiales y en qué año.
Si necesitás confirmar si una estampa puntual sigue disponible, o querés pedir el catálogo de estampas y consultar originales, escribí a info@nicholaswacks.com o llamá al +595 965 262 577. El taller opera entre Asunción y Buenos Aires y recibe encargos por temporada.